|
En
Galicia y, más aún en este tramo final de los
Caminos, el arte es románico o es barroco o es una
singularísima composición de ambos. Y es que
el llamado barroco compostelano de placas (Santiago es uno
de los grandes centros europeos del barroco) resulta excepcionalmente
productivo, no solo como arte genuino y diferenciado, sino
también como conjunto que envuelve y realza construcciones
anteriores.
Pero es necesario destacar otra característica del
arte gallego especialmente presente en el corazón rural
e interior de Galicia que representa este territorio: la riqueza
y abundancia de manifestaciones de arte popular. Este es el
caso de numerosos elementos de iglesias, capillas y pazos,
además de las casas rurales más genuinas, sin
olvidar ese conjunto específico de pequeños
monumentos o construcciones adjetivas en los que lo popular
es ya más que forma, porque es, antes que nada, tema,
motivo y contenido creativo. Este es el caso de los innumerables
cruceiros, petos de ánimas, hórreos y alpendres,
palomares y muros, que a veces se reúnen y combinan
en conjuntos verdaderamente singulares.
La música y la danza, bien conservadas y fuente de
modernas recreaciones e inspiración, la artesanía,
mantenida o recuperada en sus formas tradicionales y las fiestas
y celebraciones, manifestación genuina del carácter
del gallego y de su vida social, deben completar la imagen
de esta tierra y mostrar el alma que el visitante debe descubrir.
|