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La vía Francigena
declarada Itinerario de Europa en 1994 comienza
en Canterbury Inglaterra- y, atravesando Francia y Suiza,
entra en Italia por el Paso del Gran San Bernardo para alcanzar
la meta final: Roma. Durante todo el período medieval,
este itinerario representó una especie de autopista,
a lo largo de la cual los peregrinos (llamados Romeros), reyes
y simples pueblerinos, así como también mercaderes,
clérigos, maestros constructores y soldados, partían
desde los países del norte de Europa para dirigirse
hacia la capital de la cristiandad o hacia los puertos del
sur de Italia, en los cuales se embarcaban hacia Tierra Santa.
El hecho de haber hablado de autopista no debe inducirnos
a pensar en la vía Francigena como si se
tratara de un itinerario único; más bien se
debe imaginar un haz de caminos intercambiables en función
de la situación política, los eventos meteorológicos
y la extracción social o la pertenencia a una determinada
orden de peregrinos. Tanto es así que, en el territorio
de las provincias de Piacenza y de Parma objeto de estas
notas y tramo fundamental del itinerario, tanto porque era
aquí donde se atravesaba el Gran Río (el Po),
como por la presencia de pasos entre los Apeninos- podemos
identificar por lo menos tres variantes, además del
itinerario principal.
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