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Como en el pasado, también hoy,
para el actual peregrino el viaje puede ser tan importante
como la meta: una ocasión para profundizar en
las riquezas histórico-culturales, en la cultura,
en la religiosidad y en los valores espirituales de
estos lugares y, lo que no es menos importante, de sus
extraordinarias bellezas naturales.
Las fiestas, las ferias, el folclore local, además
de las posibilidades de aprovechamiento de las modernas
instalaciones deportivas, contribuyen en su conjunto
a dar forma al estilo de este nuevo "ir de vacaciones".
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